Venezuela, ¿país de emprendedores?

Los ciudadanos de la nación caribeña  tienen gran voluntad a crear iniciativas para los negocios, innovar y generar ingresos según estudios

Cada vez son más los ciudadanos que deciden sortear las posibles dificultades que significa generar un negocio propio y convertir sus ideas en empresas exitosas. Tendencia revelada por el Monitor General de Emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés), en el que Venezuela se sitúa en el puesto 12 de 55 economías analizadas.

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Según el Informe Ejecutivo del GEM Venezuela 2011-2012 en el país hacen vida aproximadamente 2.312.442 emprendedores nacientes. Sin embargo, se estima que la “mortalidad” de iniciativas empresariales es superior a 50% en los tres primero años, por lo que se calcula que tan solo 1% o 1,5% de emprendimientos logran mantenerse en el tiempo, así lo reseñó Aramis Rodríguez, Coordinador del Centro de Emprendedores del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA). La falta de políticas de Estado y la poca formación con la que cuentan los emprendedores los hace propensos al fracaso.

Rodríguez explicó que la mayoría de las iniciativas que se originan en Venezuela poseen características definitorias como la falta de estudios de mercado,  el no analizar ventajas competitivas, ni tomar en cuenta estructuras de costos, una visión a corto plazo y la mala escogencia de herramientas gerenciales que, de manera paulatina, termina por conducir los negocios a fallar.

Asimismo, el especialista agregó que estos rasgos fijos de los proyectos que surgen en el país son, en parte, el reflejo de carencia de formación y asesoramiento en materia de emprendimiento. “En Venezuela gran parte de las ideas empresariales son intuitivas, no nacen de estudios. Son personas que inician sus proyectos con información muy básica, basada en percepciones, de su entorno por lo que consideran su producto o servicio es viable, aunque en realidad no lo sea”, acotó Rodríguez.

Ante esta necesidad y vacío de información, diversas casa de estudios en Caracas han incorporado programas educativos y cátedras de emprendimiento, que potencian redes de capacitación empresarial. Referencia de ello es la Asociación de Jóvenes Empresarios de la Universidad Católica Andrés Bello (Ajeucab), el Semillero de Emprendedores de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el Centro Novos la Universidad Metropolitana (Unimet).

 Para Rodríguez, el sistema  educativo venezolano prepara a los jóvenes para ser empleados y no se ocupa de formar de manera adecuada a los estudiantes en planes de negocios para convertirse en empresarios.

La innegable realidad es que el emprendimiento se ha convertido en uno de los principales motores que propician el surgimiento de los venezolanos, para obtener beneficios económicos superiores a los de un salario. “La decisión de crear mi marca de ropa nace de las ganas de tener algo que se rija bajo mi visión. También, y no puedo negarlo, por el miedo que genera depender de un sueldo quincenal, que hoy no alcanza para cubrir tus necesidades”, comentó Alejandra Arroyo, estudiante de Comunicación Social.

Acción ante la crisis

Los ciudadanos que deciden iniciar sus propios negocios lo ven como una gran oportunidad. “En Venezuela todo está por hacer, somos un país en vía de desarrollo lo que genera un sin fin de oportunidades”, destacó Elías Azarak, abogado y comerciante.

En la situación actual que vive el país resulta provechoso emprender, pues se dan las condiciones competitivas idóneas: un mercado que sigue en marcha y escasos oferentes. Asimismo, son insuficientes las grandes empresas que se atreven a invertir en el país por  miedo a la inestabilidad y falta de garantías al sector privado, manifestó Diego Prada Manzano, director de Interactiva Social Media y socio del Impact Hub Venezuela.

De acuerdo a la postura de Prada la creación de nuevos negocios puede verse como “una escapatoria” a la falta de empleo que tienen los jóvenes en el país. Según los datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Venezuela pasó a ser el segundo país en América con el índice de desempleo más alto, la tasa de desocupación se ubicó en 9,5%.

El reto de emprender

En tal sentido, Prada califica la situación de los venezolanos como “preocupante”, dado que obtener un trabajo estable se dificulta y para emprender se enfrentan múltiples obstáculos. “Las dificultades radican más que todo en los procesos legales, los trámites para registrar una empresa son engorrosos y retrasan el registro de las iniciativas. Por eso los comerciantes prefieren mantenerse en un campo laboral informal, lo que genera un impacto negativo para la producción de plazas de trabajo”, sostuvo Prada, director de la iniciativa Adopta un Libro.

 Carlos Brandt, fundador de Pro Emprender  y cofundador del Impact Hub Venezuela, sostuvo que el emprendimiento es una actividad bastante recurrente. En el país se mantienen cifras que pueden sobrepasar las expectativas de los venezolanos a simple vista. No obstante, asegura que la mayoría de los emprendimientos fracasan por la falta de formación y por el entorno económico que atraviesa actualmente la nación.

“Aunque seamos un país con mucho emprendimiento, las cosas no son tan fáciles. Cuando decides iniciarte en el mundo empresarial si quieres solicitar ayuda del Estado no sabes a quién recurrir, para llevar a cabo la constitución legal de la empresa te rebotan demasiadas veces los papeles, no consigues tu materia prima y optar por divisas es aún más complicado. Por eso las personas prefieren “matar tigritos” es menos complejo”, explicó Arroyo.

Iniciar cualquier tipo de negocio en  el país representa un reto de grandes proporciones, antes de que las iniciativas se transformen en empresas rentables y sostenibles, los emprendedores deben superar una serie de trabas legales. Venezuela se encuentra en la posición 180 del ranking de ambientes favorables para los negocios, de 184 países agrupados, según el informe anual Doing Business del Banco Mundial, correspondiente al año 2012.

En líneas generales, constituir una empresa y legalizar un emprendimiento en Venezuela es un proceso lento que puede durar hasta un año. Un emprendedor debe llevar a cabo 17 trámites administrativos lo que representa invertir en ello un promedio de 144 días  para registrar su empresa. Estas cifras contrastan con países del continente como Perú y Colombia donde para establecer un negocio se realizan 5 y 8 procedimientos administrativos que ocupan 26 y 13 días respectivamente, según el análisis del Doing Business.

Said Rahal, director de la Asociación de Jóvenes Empresarios de la UCAB, ha tenido que enfrentar esta problemática. “En mi caso ya tengo más de seis meses en el procedimiento, lo que representa un costo de tiempo y dinero. Aunque no lo he hecho, para acelerar el proceso tienes que pagarle a un “gestor” e irte las vías irregulares. Entonces, en algunos casos es mayor la suma de dinero que gastas para legalizar tu empresa que el propio capital del proyecto”, manifestó el estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones.

En su afán por proteger la estabilidad y derechos laborales, la Ley del Trabajo de los Trabajadores y Trabajadoras apunta a favorecer la inactividad y fomentan la informalidad. Las políticas de Estado y la legislación que imperan en el país no es propicia para los emprendedores, pues una pequeña o mediana empresa con una nómina que alcanza los cinco empleados debe enfrentar, solo por cargas laborales, un costo fijo que oscila entre 60 y 70% de los ingresos netos mensuales, argumentó Carlos Brandt magíster en administración y emprendimiento.

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Análisis del Informe ejecutivo del GEM

“El panorama en el país te hace sentir inseguro, cuando no debería ser así, en otros países hacer vida en una empresa te genera todo lo contrario, una grata estabilidad y seguridad. A los emprendedores nos queda cuesta arriba conseguir financiamientos y poder registrar nuestras empresas, junto con mi socio hemos tenido que enfrentar decena de impedimentos legales para asentar Panta rei, es una lucha casi titánica”, admitió Alejandra Arroyo, quien se encuentra en el proceso de crear su propia marca de trajes de baños.

Brandt asegura que la probabilidad de que un banco invierta en una idea que no se ha puesto en práctica y de la cual no se conoce la factibilidad es muy baja, por no garantizar el retorno de fondos y pago de intereses. Según cifras registradas por el GEM solo 3% de quienes emprendieron en 2012 invirtieron ahorros propios para desarrollar su empresa.

Agentes de cambio

Las estadísticas, investigaciones y declaraciones de expertos sustentan que la falta de preparación de los emprendedores y la carencia en políticas públicas por parte del Estado, desfavorecen el clima empresarial en el país, lo que aumenta las posibilidades de fracaso en emprendimientos. Esto genera como resultado un impacto negativo en el campo laboral. Para Said Rahal hace falta fomentar una  cultura laboral. Así, las empresas pueden perdurar en el tiempo, con la formación adecuada puedan y sepan cómo adaptarse a los cambios que se viven a diario en Venezuela.

Para Rahal, mientras que el Estados siga “satanizando” a la empresa privada y se ahuyente a los grandes inversionistas, no se podrá promover un ambiente de inversión confiable que reactive el aparato productivo. “Los emprendedores son agentes de cambio, las asociaciones de empresarios son las principales interesadas en promover modificaciones en las políticas públicas. Es necesario que la iniciativa privada exista, es de allí donde surgen  las ideas para diseñar un esquemas favorable al sector empresarial”, manifestó el joven emprendedor, Said Rahal.

El Estado debe centrarse en generar políticas  que incentiven los negocios, así como la creación de estructuras diseñadas para fortalecer las iniciativas económicas. “En el país corresponde verificar los marcos jurídico y fiscales que estimulan o detienen la creación de nuevas empresas”, puntualizó Rahal.

“Emprender te da posibilidades, aunque sea en fin último, de generar un impacto positivo en Venezuela, y qué mejor forma que a través de algo que amo. Hoy en día queremos rescatar lo lindo del país en nuestros diseños, dejar de lado lo malo para cambiar la percepción negativa del país, todos debemos contribuir en eso”, recalcó Alejandra Arroyo.

Carlos Brandt asegura que el emprendimiento es una receta para el incremento económico. De lograr un mejor panorama, basado en sistemas de inversiones el desarrollo, el alcance competitivo de Venezuela será aún mayor. Apostar por el talento venezolano, tener constancia, buscar asesoramiento, generar contactos y estudiar los riesgos del mercado son claves para éxito de una empresa. “Si no hay sintonía de trabajo y conocimiento de los recursos materiales y bienes intangibles de los que se dispone, el fracaso es seguro”, concluyó Diego Prada.

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